Alopecia y Pérdida del Cabello

¿Qué es la alopecia?

La alopecia es el término para referirnos a una pérdida anormal del cabello. En promedio presentamos unos 100.000 folículos pilosos en el cuero cabelludo, y cada día se pueden caer entre 100 y 150 pelos.

Esta es una caída fisiológica, que suele recuperarse por el ciclo normal del pelo: a la vez que unos se caen, otros crecen nuevamente, conservando una densidad capilar estable. Cuando la caída es mayor a lo que establecido a lo fisiológico, nos encontramos antes una alopecia.

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¿Qué tipos de alopecia existen?

Clásicamente podemos clasificarlas en alopecias cicatriciales, en las que la pérdida del folículo piloso no es recuperable, y las no cicatriciales, cuyos folículos si pueden ser recuperados. Afortunadamente, las alopecias cicatriciales son menos frecuentes, y entre estas podemos encontrar el liquen plano pilar, la alopecia frontal fibrosante, y el lupus discoide crónico, entre otras. 

Dentro de las alopecias no cicatriciales encontramos la alopecia androgenética, la alopecia areata, y el efluvio telógeno, entre otras. 

La más frecuente es la alopecia androgenética (AGA), que puede afectar al 80% de los varones y el 40% de las mujeres en algún momento de su vida. Su etiología se atribuye a un componente genético y hormonal, en la que un exceso de hormonas masculinas (andrógenos) van a producir la caída de folículos pilosos previamente predispuestos. Las zonas más frecuentemente afectadas son las entradas y coronilla en varones, mientras que las mujeres suele ser un poco más difusa. Existen distintos tratamientos que pueden ser eficaces en la alopecia androgenética, como son el minoxidil, ya sea tópico u oral, y los inhibidores de la 5-alfa reductasa, como son la finasterida o el dutasteride, los cuales se pueden utilizar por vía tópica, inyectada u oral.

La alopecia areata se caracteriza por presentar áreas circulares y bien delimitadas de alopecia, las cuales pueden ser una única área, múltiples áreas, o incluso afectar a la totalidad del cuero cabelludo. Se considera una enfermedad autoinmune, y aunque la mayoría de los casos suele responder bien a tratamiento tópico, su evolución puede ser impredecible. 

Por último mencionamos los efluvios agudos, que corresponde a caídas de cabello significativas secundarias a un factor desencadenante reciente. En el efluvio anageno, el factor desencadenante se produce unos días antes, y se puede ver posterior a tratamientos con quimioterapia, radioterapia o infecciones. En el efluvio telógeno, el factor desencadenante ocurre 3-4 meses antes, y puede observarse secundario al parto, cirugías, infecciones, fármacos o dietas. Ambos tipos de alopecia se pueden recuperar eliminando el factor desencadenante.

Si consideras que tienes algún grado de caída del cabello o padeces alguno de los cuadros aquí mencionados, no dudes en consultar ya que hoy en día existen diversos tratamientos para cada tipo de alopecia.